En la actualidad, la legislación y definición de políticas
saludables determina que los poderes públicos han de promocionar la salud
mediante la adecuada educación sanitaria a la población, favoreciendo el pleno
desarrollo de la personalidad y aportando una educación integral a todos los
ciudadanos.
Los sistemas de información sobre salud y bienestar de los niños
en edad escolar, son reconocidos como un factor que permite planificar y
tomar decisiones adecuadas y oportunas. Disponibilizar la información en
el nivel local y ponerla en manos de aquellos/as involucrados en el nivel
operativo, resulta determinante para seleccionar y diseñar intervenciones
adecuadas. Más allá de algunas experiencias puntuales (como la aplicación de la
Encuesta de Comportamientos de Riesgo en Escolares-Youth Risk Behavior Survey y
la Encuesta Mundial sobre Consumo de Tabaco) y de la creciente información
socio educativa disponible en países como Colombia, Argentina, Uruguay, Brasil
y otros, se percibe que los datos existentes, son escasos, están dispersos y
responden al enfoque tradicional que valora las estadísticas de
morbi/mortalidad por sobre la información sobre bienestar y calidad de vida.
Los programas de carrera magisterial –que vinculan la remuneración
al desempeño docente- pocas veces toman en cuenta los temas de promoción de
salud en los planes de capacitación. Es necesario incidir en esta línea, que
determina fuertemente las posibilidades de desarrollo de la promoción de salud
en las escuelas.
La implementación de proyectos de promoción de salud en la
escuela, requiere por parte de los maestros no solo conocimientos y habilidades
relativamente específicos sino un tiempo para la reflexión y el estudio.
La creciente difusión del modelo de Escuela Promotora de Salud, no
ha implicado una superación definitiva del paradigma tradicional de la salud
escolar, que ve a las escuelas como “población cautiva” de las acciones de
prevención y educación en salud. En la mayoría de los países, co-existen estos
modelos de trabajo que están profundamente arraigados en las instituciones y la
formación de los profesionales de ambos sectores. Es necesario profundizar la
idea de que el sector educativo y la política educativa sean el centro de
gravedad de la Iniciativa de Promoción de Salud, incidiendo sobre las variables
(institucionales, curriculares, de práctica docente) que permitirán alcanzar
este objetivo.
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